Windows Live Spaces llegó a treinta millones de blogs y Microsoft lo cerró en seis meses
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- sofia_salas

Delante del nombre de un contacto del Messenger aparecía una estrellita amarilla. No decía nada más: solo que esa persona había tocado algo en su Space. Una foto nueva, tres frases sobre el instituto, una lista de canciones. Bastaba con pinchar. En 2006, en España y en media Latinoamérica, esa estrella fue la principal puerta de entrada a un blog que muchos ni sabían que tenían.
Microsoft había lanzado el servicio el 2 de diciembre de 2004 con el nombre de MSN Spaces, en beta. En agosto de 2006 lo rebautizó Windows Live Spaces, dentro del paraguas Windows Live que se comió toda la marca MSN. La dirección de cada uno pasó de spaces.msn.com/members/tunombre a tunombre.spaces.live.com. Cuando Microsoft anunció su cierre, en 2010, hablaba de treinta millones de usuarios. Ninguna otra plataforma de blogs del mundo tenía esa cifra.
Un blog que no habías pedido
La diferencia con Blogger o con los blogs de Terra estaba en el punto de partida. A Blogger llegabas porque querías escribir. A Spaces llegabas porque ya tenías una cuenta de Hotmail y un Messenger abierto ocho horas al día. Tu identidad ya existía —el Passport de Microsoft—, tu lista de contactos ya existía, y activar el Space era cuestión de un clic desde el propio cliente de mensajería.
A partir de ahí, el Messenger hacía el trabajo de distribución que a un blog independiente le costaba años. Cada actualización se anunciaba sola a los cientos de contactos de la lista con esa estrella. No había que buscar lectores: los lectores estaban ya conectados, mirando la ventanita, y entraban por curiosidad.
Lo que había dentro era un blog con muy poco de blog en el sentido de 2005. Entradas, sí, pero también álbumes de fotos, un libro de visitas donde la gente firmaba, listas —libros, discos, sitios— y módulos que se colocaban arrastrándolos por la página. Se parecía más a un perfil que a una bitácora. Y los permisos venían de la agenda del Messenger: podías dejarlo abierto a todo el mundo, restringirlo a tus contactos o cerrarlo a un grupo. Muchísima gente eligió lo segundo, y eso tendría consecuencias años después.
De dónde salía el dinero
De ningún sitio, en el sentido en que un blog se financia. Spaces mostraba publicidad de la red de anuncios de Microsoft, pero el autor no veía un céntimo. No hubo reparto de ingresos como el que Google acabó ofreciendo en Blogger vía AdSense, ni cuentas de pago, ni dominio propio con factura.
Spaces era una pieza de retención. Microsoft peleaba por que la gente siguiera usando Hotmail y Messenger, y un blog atado a la cuenta era una razón más para no irse. Mientras el Messenger fue el sitio donde estaba todo el mundo, el cálculo funcionó. Cuando Facebook se llevó esa función —perfil, fotos, muro, comentarios, todo junto y mejor resuelto—, Spaces se quedó siendo la parte accesoria de un producto que también se estaba desinflando.
El caso Zhao Jing
Antes de eso hubo un episodio que marcó al servicio. A finales de diciembre de 2005, Microsoft borró el Space del periodista chino Zhao Jing, que firmaba como Michael Anti, a petición de las autoridades chinas. El blog se eliminó también para lectores fuera de China. Robert Scoble, que entonces trabajaba en la propia Microsoft y era uno de los blogueros más leídos del sector, lo criticó públicamente desde su blog. Ya se sabía que Spaces filtraba palabras como «democracia» o «derechos humanos» en los títulos de los blogs chinos.
Aquello dejó claro algo que no todo el mundo tenía interiorizado: en Spaces el contenido estaba en el servidor de una empresa, sujeto a sus condiciones de servicio y a la ley del país donde a esa empresa le interesara operar. Un blog en un servidor propio con dominio propio se podía bloquear, pero no borrar por teléfono.
Seis meses para recoger
El 27 de septiembre de 2010, Microsoft anunció un acuerdo con Automattic: Windows Live Spaces cerraba y sus usuarios pasaban a WordPress.com. La fecha límite era el 16 de marzo de 2011. Seis meses para una plataforma que había tardado seis años en llenarse.
El propio anuncio reconocía el problema de fondo: de esos treinta millones de cuentas, la gran mayoría estaban muertas. Gente que activó su Space en 2006, publicó cuatro cosas y no volvió. La cifra era enorme y a la vez engañosa, y explica por qué a Microsoft le salía más barato regalarle los usuarios a WordPress que mantener el servicio.
Había tres caminos:
- Migrar a WordPress.com, con un importador construido para la ocasión que se llevaba las entradas, los comentarios y las fotos, y con redirección desde la vieja dirección de Spaces a la nueva.
- Descargar el contenido para guardarlo por tu cuenta, sin migrar a ningún sitio.
- No hacer nada, que era la opción por defecto y significaba que el 16 de marzo aquello desaparecía.
La tercera fue, con diferencia, la más elegida. No por dejadez: para enterarte del cierre tenías que seguir entrando en tu cuenta de Hotmail y leer los avisos, y a esas alturas medio Spaces pertenecía a gente que había cambiado de correo, de móvil y de vida.
Qué se puede recuperar hoy
Menos de lo que parece. Los Spaces que se migraron siguen ahí, convertidos en blogs de WordPress.com, muchos sin tocar desde 2011. Los que se descargaron están en discos duros que nadie ha vuelto a enchufar. El resto se borró.
Queda el Archivo de Internet, que conserva capturas de Spaces públicos, sobre todo de los que tuvieron algo de repercusión o enlaces desde fuera. Pero la cobertura es mucho peor que en otras plataformas de la época por una razón concreta: buena parte de aquellos blogs estaban restringidos a la lista de contactos del Messenger. Un rastreador no entra en eso. Nunca lo vio, nunca lo guardó, y hoy no hay copia posible.
De la plataforma de blogs más grande del mundo por número de cuentas sobrevive, sobre todo, lo que alguien se molestó en mover a mano en aquellos seis meses de 2010 y 2011.