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Trovadores
Archivo rescatado de la blogosfera española, 2003-2006

Weblogs SL empezó a pagar por post en 2005, y eso decidió qué blogs seguían vivos en 2010

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sofia_salas
Weblogs SL empezó a pagar por post en 2005, y eso decidió qué blogs seguían vivos en 2010

En 2005, en Madrid, un consultor que llevaba un par de años escribiendo un blog llamado Merodeando hizo algo que en la blogosfera española sonaba a traición: constituyó una sociedad para pagar a gente por escribir blogs. Se llamó Weblogs SL y su fundador era Julio Alonso, que venía del mundo de la empresa y no de las redacciones. La reacción en los comentarios de medio internet español fue previsible. Aquello se hacía por gusto. Poner un contrato en medio parecía ensuciarlo.

Veintiún años después, los blogs que se hacían por gusto están en la Wayback Machine y los de Weblogs SL siguen publicando esta misma mañana. Merece la pena mirar cómo funcionaba por dentro, porque la diferencia no fue de talento ni de ganas.

Qué era Weblogs SL exactamente

No era un blog grande, sino una colección de blogs pequeños, cada uno pegado a un tema muy estrecho y con su propio dominio y su propia marca. La cabecera de tecnología, Xataka, nació ese mismo 2005 y acabó siendo la locomotora del grupo. Detrás llegaron Genbeta para software, Motorpasión para coches, Directo al Paladar para cocina, Trendencias para moda, Blogdecine y Vaya Tele para cine y televisión, Vitónica para entrenamiento, Applesfera para el mundo Apple, El Blog Salmón para economía, Bebés y más, Poprosa, Papel en Blanco, Xataka Foto, Xataka Móvil. Hasta juntar decenas de cabeceras.

La lógica era de quiosco, no de periódico: en vez de una portada que lo abarcara todo, muchas revistas finas, cada una con su público y, sobre todo, con su anunciante natural. Quien vende coches quiere estar en el blog de coches, no en la sección de motor de un generalista.

El trato: tarifa por entrada

Los autores no eran plantilla. Eran autónomos que facturaban al mes, con una tarifa acordada por entrada publicada y una parte variable ligada a la audiencia que esa entrada generaba. Había un calendario, había un coordinador por blog, había una expectativa de varias piezas al día y había alguien mirando los números al final del mes.

Ese armazón hizo dos cosas que parecen administrativas y fueron decisivas.

La primera: quitó del medio la inspiración. Un blog personal publica cuando su autor tiene algo que decir, y eso funciona seis meses o dos años, hasta que llega un cambio de trabajo, una mudanza o un hijo. Un blog con tarifa por post publica porque alguien cobra por publicar. En 2007 eso significaba estar en Google y en Menéame todos los días, mientras el blog de al lado aparecía cada tres semanas.

La segunda, menos evidente: convirtió al autor en sustituible. Cuando alguien se quemaba —y se quemaban, escribir cuatro piezas diarias de gadgets desgasta—, entraba otro, la cabecera seguía y el archivo seguía creciendo. Un blog personal no admite relevo, porque el blog es la persona. Cuando la persona se cansa, no hay nada que traspasar.

Mecanismo Blog personal de 2006 Blog de la red
Motivo para publicar hoy Ganas Factura a fin de mes
Si el autor se va Se acaba el blog Entra otro autor
Quién vende la publicidad Nadie, o un script de AdSense Comerciales propios
Quién paga el dominio en 2013 El autor, si se acuerda Una empresa, con contabilidad

De dónde salía ese dinero

De vender publicidad a mano. La red montó equipo comercial propio y negociaba directamente con agencias de medios y anunciantes: faldones, patrocinios de sección, campañas atadas a un vertical concreto. Para eso hacía falta volumen agregado, y ahí estaba la jugada: un blog suelto con cincuenta mil visitas al mes no tenía a quién llamar, y ninguna agencia iba a firmar una inserción de dos mil euros con un particular sin factura ni métricas auditables. Treinta blogs sumados sí entran en un plan de medios.

Los blogs personales se quedaron con la otra vía, la automática: AdSense, cuyas condiciones además prohibían contar públicamente cuánto pagaba, así que nadie podía comparar tarifas ni saber si le estaban robando. La red también usaba redes automáticas, pero como relleno del inventario que no vendía. En los primeros años entró capital riesgo en el accionariado, algo que un blog personal no podía ni plantearse: no había sociedad, ni cuentas, ni nada que comprar.

2006-2008: los que se apagaron solos

La blogosfera personal española tocó techo justo cuando Weblogs SL empezaba a ser un negocio. Y después se fue vaciando por tres sitios a la vez. La vida adulta de una generación que había empezado a escribir en la universidad. La llegada de Twitter y de Facebook entre 2007 y 2009, que se quedaron con el tipo de pieza corta que sostenía muchos blogs: el enlace comentado, el «hoy me ha pasado esto». Y el coste, pequeño pero real, de renovar un dominio y un alojamiento para algo que ya no se actualiza.

Ese último punto se llevó los archivos. Cuando un blogger dejó de pagar el dominio en 2010 o 2012, no solo dejó de escribir: desapareció todo lo escrito antes, con sus comentarios, que muchas veces eran la mitad del valor. Lo que se puede leer hoy de aquello está en la Wayback Machine, parcial, sin comentarios en muchos casos y solo si alguien tuvo la ocurrencia de pedir una captura a tiempo.

Qué quedó de la red

Weblogs SL siguió siendo independiente casi dieciséis años, hasta que en 2021 la compró el grupo francés Webedia, que ya tenía otras cabeceras de videojuegos y entretenimiento en España. La operación cerró el círculo: aquella empresa montada para pagar por post acabó valiendo lo suficiente para que un grupo europeo se la llevara entera.

De las cabeceras de la primera etapa, siguen publicando a diario Xataka, Genbeta, Motorpasión, Applesfera, Directo al Paladar, Trendencias y Vitónica, entre otras. Blogdecine pasó a llamarse Espinof y absorbió el terreno de Vaya Tele. Otras se pararon: Papel en Blanco dejó de publicar y su archivo quedó colgado del grupo, igual que el de varios verticales que se plegaron dentro de sus hermanos mayores cuando dejaron de cuadrar. Y ahí está el detalle que separa las dos mitades de aquella blogosfera: una entrada de Xataka de 2006 se sigue abriendo hoy en su URL original, porque durante veinte años hubo alguien cobrando por mantener el servidor encendido. Para leer un blog personal del mismo año hay que rebuscar en un archivo público y conformarse con lo que se guardó.