Diario de un Rocker

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El ave del paraíso
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Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente sólo existe, eso es todo.

Oscar Wilde.

Hubieron tiempos en nuestro pasado, cuando aun había un mundo por descubrir, en el que los hombres interponían sus inquietudes a la lógica, a la ciencia, las obligaciones y en ocasiones a su propia vida. Fueron tiempos de gloria humana; hablo de las rutas comerciales de los fenicios, del desarrollo del pensamiento griego, de las incursiones de los pueblos vikingas, de la evolución científica, de los viajes de los grandes aventureros que cambiaron el mundo sólo con sus deseos. Épocas en las cuales la experiencia física iba acompañada del desarrollo intelectual, en aquel entonces no se estudiaban la filosofía, la psicología y la geografía, al contrario, se estaban creando.

Fue Aristóteles quien dijo, que la curiosidad obligaba al hombre a buscar otros lugares y espacios despertando la misma búsqueda su potencial creador.

Hoy en día las cosas son muy diferentes, no hay apenas nada por explorar, el ser humano se dibuja sobre cada rincón de la tierra, y el estancamiento social ha desarrollado las cadenas de la inmovilidad. Son pocos, muy pocos quienes hoy cuentan primero con el entusiasmo y luego los medios suficientes para llevar a cabo sus inquietudes. Nuestro estilo de vida sedentario, estático e imperturbable es nuestro carcelero. Todo el mundo sueña en alguna ocasión romper las cadenas de nuestra rutina y dejar a un lado todas las obligaciones impuestas, para centrarse únicamente en cumplir ese sueño que tuvimos de niño y que todos llevamos dentro. Por desgracia tales momentos duran muy poco, pues las cadenas son muy pesadas, y el patrón social que nos rodea se cuida bien de que nadie rompa el cerco.

Así, en nuestro mundo diario, donde ya no se crea, si no se mejora. Donde todo a nuestro alrededor toma matices pálidos, resulta embriagador toparse de vez en cuando, con uno de esos acontecimientos o hechos, que parecen trasladarnos al pasado, y resquebrajar esa fina capa que no separa de lo imposible.

Hoy, en muchas de las portadas de los periódicos más importantes de todo el mundo, el gris de la política y la economía son suplantadas por colores vistosos y extraños, en lugar de políticos trajeados y terroristas malencarados se presentan fotografías de extraños animalillos, entre el verde, el azul y el amarillo los titulares nos cuentan, que una expedición científica en la jungla de nueva guinea, ha encontrado cientos de nuevas especies animales entre ellas el sueño dorado de todo ornitólogo; la legendaria ave del paraíso de las seis púas.

Todo empezó con un sueño.

La importancia de este descubrimiento, es tan obvia a los ojos de la ciencia, como amable a los ojos del curioso. Su protagonista, Bruce Beehler cuenta orgulloso que todo empezó hace 25 años, cuando interesado en encontrar aquella legendaria ave del paraíso, de la cual hasta ahora solo había un indicio (La descripción del ornitólogo aleman Otto Kleinschmid en 1897). Inició una serie de viajes a Nueva Guinea, que han llegado a sumar nueve, sin hallar rastro alguno. Todo un ejemplo del viejo dicho: El que la sigue la consigue.

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El lugar del descubrimiento.

Decíamos que era el enésimo intento del grupo de científicos. El lugar; una de las más recónditas junglas de Asia, en una zona prácticamente impenetrable, escondida en las montañas Foja, tras un manto de pesada bruma, en el oeste de Nueva Guinea, la naturaleza parecía proteger un autentico paraíso natural.

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El tesoro

Totalmente perplejos, emocionados y sorprendidos, tras haber hallado lo que algunos de ellos describieron como el jardín del edén. Donde jamás había puesto un pie el hombre, encontraron decenas de nuevas especies, aves del paraíso, flores gigantes, extrañísimas palmeras, y exuberantes mariposas.
A destacar un llamativo mamífero dorado, bautizado como canguro de los árboles, que se prestó mansamente a los brazos de los miembros del grupo, y les permitió una sesión fotográfica. Una nueva especie aviar, bautizada como pájaro comedor de miel, y el capulerno de frente amarilla, otra clase de ave del paraíso que se cria extinta desde antes del 1900.

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Las impresiones

Lo que más sorprendió a los científicos, a parte de la belleza del lugar, fue el comportamiento de los animales, que no habiendo estado nunca en contacto con seres humanos, no huyeron ni se asustaron, prestándose a la interacción con el grupo. Los exploradores que volvieron visiblemente emocionados y quienes estos días se enfrentan al asalto de la prensa y las instituciones científicas, revelan que no han podido explorar más que una pequeñísima parte del lugar y que por lo tanto volverán con información mucho mas detallada.

Actualmente, hallazgos de este tipo, nos enseñan que debemos fomentar y apoyar las investigaciones científicas y medioambientales, las cuales ocupan los últimos lugares en las prioridades de los gobiernos. Eso si es que realmente deseamos seguir permitiendo al espíritu humano alcanzar esos, pocos, lugares del planeta que guardan la esencia natural que al mundo pertenece.

Cuando esta mañana hacia contrabando a escondidas con el quiosquero, y recogía luego la prensa, en el después habitual charloteo, fui participe de algunas sentencias más que curiosas por parte de otros clientes:

Pero que es esto, ¿Bichos? – decía uno.
Nuevas especies de animales que han encontrado allí en la jungla – respondía mariano.
Pero que cosas mas feas – añadía una señora.
A mi me parece una monada – correspondía una chica.
¿Y este político peludo quien es? – Bromeaba otro.

No tiene mayor importancia, y no dejan de ser simples anécdotas. Pero por un día dejar de escuchar gruñidos sobre lenguas y estatutos, mortíferas sentencias al respecto de conflictos y lamentos por tragedias, la verdad es que resulta; bastante placentero.