¿Qué pasó con La Coctelera, Blogia y Bitácoras.com, las plataformas de blogs españolas?
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- sofia_salas

La Coctelera se apagó el 11 de octubre de 2014 y borró los blogs de quien no exportó a tiempo. Blogia sigue en línea desde 2003, se puso en venta en 2011 y nunca ha tenido forma oficial de sacar el contenido. Bitácoras.com dejó de ser el ranking de la blogosfera: hoy el dominio redirige a una escuela de cursos para padres.
Entre 2003 y 2005, quien quería escribir en internet en español tenía tres opciones que no eran de una multinacional americana. No se parecían en nada entre sí, y cada una se rompió por un sitio distinto.
¿Qué era exactamente cada una?
| Servicio | Qué hacía | Arranca | Quién estaba detrás | Estado en 2026 |
|---|---|---|---|---|
| Blogia | Alojamiento gratuito de blogs | Agosto de 2003 | Roberto Abizanda, desde Zaragoza | En línea, prácticamente parado |
| Bitácoras.com | Directorio, ranking y premios anuales | Septiembre de 2003 | José Luis Perdomo (venía de Metroblogs) | Redirige a escuela.bitacoras.com |
| La Coctelera | Alojamiento con red social incorporada | Mayo de 2005 | La consultora The Cocktail, en Madrid | Cerrada el 11-10-2014 |
Blogia era lo más parecido a un servicio público: te registrabas, elegías una plantilla y ya estabas escribiendo, sin FTP ni base de datos ni saber qué era un servidor. La Coctelera llegó dos años después con otra idea; estaba escrita en Ruby on Rails sobre un motor propio llamado The Shaker, y su panel dejaba señalar sobre un mapa del blog qué trozo querías tocar. Enrique Dans la reseñó en mayo de 2005 y lo que destacó fue eso: la interfaz. Además tenía muro, seguidores y comentarios cruzados entre blogs cuando Facebook todavía pedía correo universitario.
Bitácoras.com no alojaba nada de eso. Era donde tu blog existía para los demás: el ranking, el listado de recién actualizados, y desde 2004 los Premios Bitácoras, que durante una década fueron la única cita anual de la blogosfera en español.
¿De qué vivían?
Mal, salvo Bitácoras.com, que tenía patrocinadores para los premios.
Blogia funcionaba con publicidad, y en la propia ayuda del servicio se explicaba que las cuentas básicas podían quitársela desde las opciones. Hacia 2006 se anunció un plan de pago, Blogia Plus, por alrededor de un euro al mes. En abril de 2008 Abizanda daba las cifras: unos 160.000 blogs alojados, entre 4.000 y 6.000 nuevos cada mes, casi dos millones y medio de visitantes únicos mensuales. Y detrás, cero empleados: entre tres y seis personas según la temporada, con conocimiento y trabajo aportados por particulares. Con esa estructura se aguantaba el coste, pero no se pagaba a nadie.
La Coctelera nació dentro de una consultora que facturaba por otras cosas y luego se independizó como proyecto propio. Nunca cobró por el alojamiento. Cuando se apagó, el correo a los usuarios decía exactamente que no había recursos para mantener el servicio gratuito.
¿Por qué cerró La Coctelera y qué pasó con los blogs?
El aviso llegó por correo electrónico en septiembre de 2014, con unas tres semanas de margen. SpamLoco reprodujo el mensaje, que daba la ruta concreta: Opciones > Blog > Exportar/Importar, y de ahí salía un fichero con todo el contenido para llevarlo a otra plataforma. Pasada la fecha no se podía entrar ni exportar, y los datos personales se eliminaban conforme a la LOPD.
Las fuentes bailan un par de días en la fecha exacta —hay quien fija el apagón el 9 y quien lo fija el 11 de octubre—, pero el efecto fue el mismo: nueve años de blogs desaparecieron del servidor. Genbeta lo contó esa semana. Un grupo de usuarios montó La nostálgica Coctelera en WordPress.com para seguir escribiendo juntos; sigue ahí.
Quien exportó a tiempo se llevó su archivo. Quien había dejado de escribir en 2009 y no leía ese correo, no. Ese es el grueso de lo que se perdió.
¿Por qué Blogia sigue viva si nadie la mantiene?
Porque nunca dependió de una ronda de financiación ni de una plantilla que pagar. Se puso en venta en mayo de 2011 y el servicio no se apagó; a día de hoy blogia.com carga, y las direcciones tipo loquesea.blogia.com siguen respondiendo con sus entradas de hace quince años.
La pega está en su propia sección de ayuda, donde se dice sin rodeos que no es posible migrar el blog a otro sitio. No hay botón de exportación. Si algún día ese servidor deja de pagarse, lo que hay dentro no se saca con un clic: hay que copiarlo entrada por entrada o rescatarlo del archivo. Conviene tenerlo en cuenta si te queda algo allí.
¿Y Bitácoras.com, por qué acabó siendo una escuela?
Los premios aguantaron mucho más que la blogosfera que los votaba. En la edición de 2015 los organizadores hablaron de casi 23.000 blogs presentados y más de 232.000 votos. En 2016 hubo otra. En septiembre de 2017 se anunció que la decimotercera edición se movía de otoño a primavera y se fallaría en mayo de 2018, y a partir de ahí el rastro público se apaga.
El dominio no se abandonó: bitacoras.com devuelve hoy una redirección permanente a escuela.bitacoras.com, una plataforma de cursos en vídeo para padres y educadores que en 2026 celebra su décimo aniversario. La marca siguió trabajando; el ranking de blogs no.
¿Qué se puede recuperar hoy de cada una?
- Blogia: lo más fácil de las tres. Las URL originales siguen sirviendo las entradas. Sin exportación oficial, así que copia manual o descarga con alguna herramienta de volcado.
- Bitácoras.com: las páginas de premios y rankings ya no están en el dominio. Hay que ir al archivo, y sirve el histórico del blog de la escuela, donde quedan entradas de la etapa de los premios.
- La Coctelera: el dominio no sirve nada; ni siquiera responde el servidor web. Todo lo que queda está en las capturas de Internet Archive, y solo de las páginas que algún robot pasó a visitar. Si tenías un blog con poco tráfico, lo más probable es que no exista ninguna copia.
Antes de buscar en el archivo, prueba la dirección exacta que recuerdes, con subdominio y todo. La Wayback Machine indexa por URL: sin la dirección original, encontrar un blog concreto de La Coctelera es cuestión de suerte.