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Archivo rescatado de la blogosfera española, 2003-2006

¿Qué fue de Loquo, los anuncios gratis de Barcelona que compró eBay?

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sofia_salas
¿Qué fue de Loquo, los anuncios gratis de Barcelona que compró eBay?

Loquo fue una web de anuncios clasificados gratuitos entre particulares. La fundó en Barcelona en 2002 el programador Ubaldo Huerta, siguiendo el modelo de Craigslist. En mayo de 2005 la compró eBay a través de su filial de clasificados, Kijiji. Dejó de aceptar anuncios el 1 de julio de 2016 y cerró el 31 de julio de ese año. Para entonces el sitio que había ocupado ya era de Milanuncios y de Wallapop.

Por eso el año que a veces se cita, 2005, no es el de su nacimiento. Es el de su venta. Cuando eBay llegó, Loquo llevaba tres años funcionando y en Barcelona ya era el sitio donde se buscaba piso compartido.

¿Cómo funcionaba Loquo por dentro?

Huerta era un programador cubano que había trabajado en Silicon Valley antes de instalarse en Barcelona, según el análisis que publicó José Manuel Aguado en 2008. Allí había visto Craigslist, y en España no existía nada parecido. Copió lo esencial: una página por ciudad y, dentro de cada ciudad, listas de anuncios ordenadas por categoría y por fecha.

Tenía ocho categorías: vivienda, empleo, comunidad, contactos, servicios, vehículos, compraventa y formación. Funcionaba en castellano, en catalán y en inglés, y el inglés no era un adorno: en Barcelona buena parte de los que buscaban habitación eran estudiantes Erasmus y trabajadores extranjeros.

Para anunciar no hacía falta cuenta. Se escribía el anuncio, se dejaba un correo y el sistema mandaba un enlace de confirmación. El anuncio no se publicaba hasta que alguien pinchaba ese enlace. Ese era el filtro principal. No detenía al que quería engañar, pero sí a los robots que publicaban en masa, y dejaba un rastro por si el anuncio acababa denunciado. Loquo también tenía foros y un calendario de eventos, que según Aguado casi nadie usaba.

¿Por qué bastaba una lista de texto?

Loquo permitía subir fotos, pero la página se leía como una lista de títulos. Para lo que movía, no hacía falta más. Quien buscaba una habitación en Gràcia, una canguro o alguien con furgoneta para una mudanza decidía por el precio, el barrio y dos líneas de descripción. Nadie necesitaba ver el sofá antes de escribir.

Además estaba el contexto técnico. En 2002 la mayoría de los hogares se conectaba por módem o por un ADSL lento, y las cámaras digitales no estaban en todas las casas. Subir una foto costaba trabajo y cargarla también. Una lista de texto se abría rápido y se ojeaba en segundos, y funcionaba igual de bien en el ordenador de la biblioteca de la facultad. Aguado la comparaba con Google por lo limpia que era: casi sin publicidad y sin nada que distrajera del listado.

¿Cuánto llegó a crecer?

Dato Cifra o fecha
Fundación 2002, Barcelona
Compra por eBay (vía Kijiji) Mayo de 2005, importe no revelado
Salida del fundador Agosto de 2006
Anuncios diarios (2006) Unos 10.000
Usuarios al mes (2006) Cerca de 3 millones
Cobertura 28 de las 52 provincias
Fin de nuevos anuncios 1 de julio de 2016
Cierre del portal 31 de julio de 2016

Las cifras de 2006 y de cobertura están sacadas del análisis de Aguado. Las fechas del cierre vienen del aviso que el propio equipo publicó en su blog. Más adelante circuló una cifra de 15.000 anuncios diarios, pero no hay fuente que la feche con precisión.

¿Cómo ganaba dinero?

Casi nada. Publicar era gratis y siguió siéndolo. Los ingresos debían llegar de los servicios de pago, como destacar un anuncio o subirlo arriba de la lista. En 2008, tres años después de la compra, Aguado todavía escribía que Loquo estaba buscando un modelo de negocio rentable. A eBay le interesaba más el tráfico y la posición en el mercado español que lo que facturaba.

Ahí estaba el punto débil. Un tablón gratuito atrae a mucha gente, pero no se paga solo. Craigslist lo resolvió cobrando por los anuncios de empleo y de pisos en ciudades caras. Loquo nunca llegó a cobrar así, y dentro de eBay era una marca pequeña en un grupo que tenía Kijiji, Gumtree y Marktplaats.

¿Por qué cerró?

El aviso de 2016 lo explica en una frase: eBay Classifieds Group no podía mantener el portal mientras perseguía su objetivo de tener las principales plataformas de clasificados del mundo. Dicho de otro modo, Loquo ya no estaba entre las primeras de su mercado y no valía la pena invertir en ella.

El mercado se había movido por dos lados. En la web, Milanuncios, fundado en septiembre de 2005, se quedó con el tráfico de los anuncios de coches, motor y compraventa en toda España, sobre todo fuera de las grandes capitales. Schibsted lo compró a finales de 2014. En el móvil, Wallapop nació en Barcelona en 2013 con dos cosas que Loquo no tenía: la foto del producto como eje del anuncio y la distancia al vendedor calculada con el GPS del teléfono, con un chat para cerrar el trato. La lista de texto que había servido en 2002 no encajaba en una pantalla que se recorre con el pulgar.

¿Qué pasó con Segundamano?

El otro gran nombre venía del papel. Segundamano salió en 1978 como revista semanal gratuita de anuncios por palabras. Se fusionó con Anuntis en 2004, y en 2006 Schibsted compró el 76 % del grupo. La revista dejó de imprimirse en 2008, después de treinta años en los quioscos. La web se relanzó en noviembre de 2015 con el nombre de Vibbo y a finales de 2020 se integró en Milanuncios, que era del mismo dueño. Todo esto acabó en Adevinta, la filial de clasificados de Schibsted, que en 2020 compró también el negocio de clasificados de eBay por unos 9.200 millones de dólares. Los clasificados de ambas empresas terminaron en el mismo grupo.

¿Qué quedó de Loquo y se pueden ver sus anuncios?

Los anuncios activos siguieron publicados hasta su fecha de caducidad y después desaparecieron. eBay no ofreció ninguna exportación. Los datos personales se guardaron solo el tiempo que exige la ley. Quien buscó piso o compañero de piso en Loquo no puede recuperar aquellos mensajes desde la web.

Lo que sí queda son capturas parciales en el Internet Archive. Casi siempre son las portadas de ciudad y los listados, porque las fichas de anuncio duraban pocas semanas y el rastreador no llegaba a guardarlas todas. Dan una idea de cómo era la página, pero no se puede recuperar un anuncio concreto.

Lo que no ha sobrevivido es la parte que no era compraventa. Buena parte del tráfico de Loquo estaba en habitaciones, empleo, intercambio de idiomas y contactos: gente que buscaba a otra gente en su misma ciudad. Wallapop y Milanuncios están hechos para vender objetos. Esa otra parte se repartió entre portales especializados, grupos de Facebook y, más tarde, grupos de Telegram y WhatsApp, que no tienen un listado público que alguien pueda consultar.