MSN Messenger tenía 330 millones de usuarios y Microsoft lo apagó el 8 de abril de 2013 para empujarnos a Skype
- Publicado
- Sección
- General
- Firma
- sofia_salas

El 8 de abril de 2013, mucha gente hizo doble clic en el muñequito verde y no le salió la lista de contactos. Le salió un botón. Ponía algo parecido a «actualizar a Skype», y no había ningún otro sitio donde pinchar. El que aceptó vio aparecer a sus contactos de siempre dentro de otro programa, con otra ventana, sin el sonido de la puerta y sin los últimos siete años de conversaciones. El que no aceptó se quedó mirando una aplicación que ya no se conectaba a ninguna parte.
Aquello venía funcionando desde el 22 de julio de 1999, cuando Microsoft soltó la versión 1.0 con un objetivo bastante descarado: quitarle usuarios a AOL. Tanto, que el cliente permitía iniciar sesión también en la red de AOL usando las credenciales del usuario. AOL se pasó semanas cambiando su protocolo para echarlos, Microsoft se pasó semanas volviendo a entrar, y de aquel pulso salió la primera lección de la mensajería instantánea: quien controla el protocolo controla la agenda de contactos de medio planeta.
Qué había detrás del muñequito verde
Por dentro, Messenger hablaba MSNP, un protocolo de texto plano que viajaba por el puerto 1863. Nada de binario críptico: comandos de tres letras y parámetros separados por espacios. Un NLN significaba que alguien acababa de conectarse; un FLN, que se había ido; BSY era ocupado, AWY ausente, PHN al teléfono, LUN he salido a comer, HDN invisible. Ese vocabulario diminuto sostenía la vida social de un instituto entero.
La arquitectura tenía dos piezas, y explica cosas que la gente notaba sin saber por qué. Estaba el servidor de notificaciones, que se ocupaba de la presencia: quién está, quién se va, quién cambia de estado. Y estaban los switchboards, servidores aparte a los que el cliente te mandaba cuando abrías una conversación. Por eso la ventana de chat tardaba un segundo en «arrancar» aunque el contacto llevara horas conectado, y por eso una conversación podía seguir viva un rato después de que el otro pareciera desconectado. El «está escribiendo…» era otro mensaje más por ese canal, uno que el cliente reenviaba cada pocos segundos mientras hubiera teclas moviéndose.
El tráfico iba sin cifrar durante años. En una red de un cibercafé o de un colegio mayor, con las herramientas adecuadas, leer las conversaciones ajenas era cuestión de estar en el sitio correcto. Eso hoy no se puede hacer, y en su momento tampoco se contaba mucho.
El zumbido, los estados y las cosas que se decían sin decirlas
El zumbido llegó con la versión 7.0, en 2005, y consistía en un paquete que hacía temblar la ventana del otro con un ruido seco. El cliente te frenaba si insistías demasiado seguido, cosa que no impidió que se convirtiera en el equivalente digital de dar golpes en la puerta. En esa misma versión apareció el mensaje personal, la línea que iba debajo del nombre. Antes de eso, todo lo que uno quisiera comunicar al mundo entero tenía que caber en el propio apodo, y de ahí salieron generaciones de nicks con letra de canción, corazones rotos hechos con guiones y frases dirigidas a una sola persona de la lista.
Los estados se usaban al revés de como estaban diseñados. «Ocupado» no significaba estar ocupado: significaba estar disponible solo para tres personas concretas. «No conectado» tampoco significaba no estar, porque el estado invisible dejaba ver la lista entera sin aparecer en la de nadie, con la trampa de que en cuanto escribías algo se rompía el disfraz. Y luego estaba el bloqueo, la función mejor diseñada del programa: al bloquear a alguien, esa persona te veía desconectado para siempre, sus mensajes no llegaban y no recibía ningún aviso. La asimetría creó un pequeño sector económico de páginas que prometían revelar quién te había bloqueado y que, en la práctica, se dedicaban a recoger contraseñas de Hotmail.
Por qué existían aMSN, Trillian y compañía
MSNP nunca fue un protocolo abierto, pero era legible, y eso bastó. Gente de la comunidad lo fue documentando comando a comando en wikis públicas hasta reconstruir casi todo su funcionamiento. Sobre esa documentación nacieron los clones: aMSN, hecho en Tcl/Tk y clavado a la interfaz original, para quien vivía en Linux; emesene, más ligero; Trillian, que juntaba Messenger, ICQ, AIM e IRC en una sola ventana; Adium y Mercury en Mac, donde el cliente oficial siempre iba dos versiones por detrás; y Pidgin, que hablaba con todo.
La vida de esos programas era cíclica. Microsoft subía la versión del protocolo, los clientes no oficiales dejaban de conectar de un día para otro, y unas semanas después alguien publicaba el parche. En Windows, además, casi todo el mundo llevaba encima Messenger Plus!, la extensión de Cyril Paciullo que añadía pestañas, comandos, apodos de colores y el registro completo de conversaciones. Venía con un patrocinador opcional que instalaba publicidad en el navegador, y aceptar o no aceptar ese cuadro de diálogo fue el primer dilema de seguridad informática de mucha gente.
Quién pagaba la fiesta
Messenger no cobró nunca. Tenía un banner en la parte baja de la lista de contactos y otro en la ventana de conversación, pero la publicidad era lo de menos. El programa se abría con una cuenta de Hotmail, primero llamada Passport y después Windows Live ID, y ahí estaba el negocio: cada adolescente que quería hablar con su clase acababa creando una identidad de Microsoft, revisando un correo de Microsoft y pasando por un portal de Microsoft. La lista de contactos era el candado. Cambiarse de mensajería significaba convencer a cuarenta personas de que se cambiaran contigo el mismo día.
Del 6 de noviembre de 2012 al 31 de octubre de 2014
El final se decidió el 10 de mayo de 2011, cuando Microsoft anunció la compra de Skype por 8.500 millones de dólares. Mantener dos redes de mensajería con la misma cuenta no tenía sentido para nadie del departamento de finanzas, y el 6 de noviembre de 2012 llegó el aviso oficial: Messenger se retiraba. La desconexión empezó el 8 de abril de 2013 y se completó a lo largo de aquel mes en prácticamente todo el mundo. La única excepción fue China, donde el servicio siguió en pie hasta el 31 de octubre de 2014.
La migración llevó la lista de contactos, porque las dos cuentas eran la misma. No llevó lo demás. Los apodos y los mensajes personales se quedaron por el camino, los emoticonos personalizados que cada uno se había fabricado no tenían destino, y el historial no viajó porque nunca había estado en ningún servidor: Messenger guardaba las conversaciones en el disco duro del usuario, en archivos XML dentro de la carpeta de archivos recibidos, y solo si en su día alguien había activado la opción, que venía desactivada.
Qué se puede recuperar
Bastante más de lo que parece, si el disco duro sigue vivo. Aquellos XML se conservan tal cual, acompañados de una hoja de estilos que el propio Messenger dejaba al lado; abriendo el archivo con un navegador, la conversación vuelve a verse con sus horas, sus apodos y sus cambios de nombre a media charla. Del servicio en sí no queda nada conectable, aunque existen servidores independientes montados por aficionados que hablan versiones antiguas de MSNP y a los que se puede entrar con un cliente de la época. De las páginas oficiales solo queda lo que guardó el archivo de la web, con su botón de descarga apuntando a un fichero que ya no existe.